(Nota de prensa; Bucaneras Voleibol).- Con casi 40 años de edad Edecia Bravo está llegando al ocaso de su carrera con Bucaneras, pero no antes de disfrutar el privilegio de jugar ante su hija. Juliennis Regalado de Guerreras, de tan sólo 17 años, encontró en el voleibol, el mismo amor que su madre.

En la cancha pueden ser rivales, pero nunca abandonan esa gran admiración entre una y otra, sin duda alguna una de las historias más interesantes en nuestra Liga Venezolana de Voleibol Femenino.

“Es un orgullo jugar contra ella y siempre hay sentimientos encontrados entre querer ganar, pero no querer que ella pierda, quiero animarla, pero sin perder mi espíritu competitivo en la cancha” comentó Edecia sobre su hija.

“Son siempre sentimientos encontrados ver a tu madre del otro lado de la cancha es difícil, porque siempre estás entre querer hacer el punto y no dejarle a ella hacer el punto” aportó Juliennis sobre el tema.

El amor de Juliennis por el deporte que practicaba su madre no llegó de nacimiento, fue algo que se dio con el tiempo y que ahora rinde enormes frutos para ambas jugadoras.

 

“A los ocho años la metí en una escuelita para que jugara voleibol y le comenzó a gustar y con el tiempo fue aprendiendo y se fue estirando hasta llegar a la selección nacional” cuenta la madre.

“Siempre fue fanática de mi mamá, pero no me gustaba el voleibol, sin embargo a los ocho años cambié de opinión y comencé a jugar y ahora pude llegar hasta la selección nacional” complementa la hija.

Así como el destino les ha dado la oportunidad de rivalizar en la cancha, también esperan que le den tiempo para que puedan jugar juntas en algún momento como profesionales.

“Si es un sueño jugar con ella antes de que me retire, siempre nos comentamos entre nosotros sobre esa posibilidad, este año no se pudo, pero siempre hay mañana” dijo la jugadora de Bucaneras.

Para la joven Juliennis seguir los pasos de su madre no fue difícil una vez que encontró la pasión por el deporte, lo que sí tuvo que adaptarse fue a jugar de levantadora.

“Quería ser atacante como mi mamá, pero desde que comencé me formaron como levantadora y es una posición muy bonita, que me gusta desempeñarme cada día más”

Edecia Bravo, sabía como cualquier madre que quiere ver a sus hijos triunfar, deja unas palabras de consejo para su hija, a quién ve con aquel brillo en los ojos con los que solo una madre ve a su retoño.

“Siempre tuvo la constancia para luchar y seguir adelante hasta llegar a la selección, más paciencia que yo tuvo para eso y se que de mantenerse en ese camino le llegarán grandes cosas” finalizó Edecia sobre su hija.

Para Juliennis el momento de jugar con su madre puede llegar a nivel profesional en algún momento, pero por ahora, disfruta de su compañía en las caimaneras.

“Hemos jugado juntas en caimaneras o torneos informarles y se siente increíble poder compartir la cancha con ella, quizás en algún momento podamos lograr ese sueño en el profesional” finalizó Juliennis.

 

(Dirección de Comunicaciones Corporativas)